Desconfianza: La Feria

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Sr. López

Seguro le importa a usted un comino, saber que en el Campo de Adiestramiento en que domesticaron a este menda, sacar menos de 8 en las calificaciones de la escuela, era impensable dadas las seguras consecuencias glúteas. Y en cambio, para envidia de su texto servidor, el primo “Chuchín” dejaba muy tranquilos a sus papás, prometiéndoles que el año siguiente sí iba a pasar, porque Primaria la hizo en nueve años y Secundaria en cinco (ya no intentó la Prepa); y sus papás nomás le decían que se aplicara, que confiaban en él, que no los fuera a decepcionar. ¡Dioses!
El pasado viernes, el Presidente López Obrador no dio su quinto informe de gobierno, como suponían los que fueron a Campeche a oírlo y fortificar su espíritu patrio con la lista de hechos consumados en bien de la nación ejecutados por el GT4T, el Gran Timonel de la 4T. En cambio les tocó otra mañanera de esas con las que cotidianamente, el Ejecutivo federal mantiene viva la llama de la transformación nacional, para alegría de chicos y grandes. ¡Qué bonito es lo bonito!
Se supone que en los informes de gobierno se habla en pasado por ser relación de lo que se hizo, no de lo que se va a hacer, que es futuro. “Vamos a garantizar el derecho a la salud a todos los mexicanos”… “En dos, tres meses más, vamos a tener una farmacia en Ciudad de México donde se van a guardar, tener, todos los medicamentos (…)”… “(…) regresarán los trenes de pasajeros”… “Voy a proponer una reforma para limpiar al Poder Judicial (…)”. Después… luego… ya mero… no coman ansias… y el saldo de cinco años en Palacio, magro, exiguo, insuficiente.
Pero igual, ogaño (el exacto opuesto de antaño), todo se vale, por ejemplo, anunciar que ese mismo día inició la refinación en Dos Bocas (“¿verdad, Rocío?”, dijo mirándola), la refinería Olmeca que ya nos anda saliendo en 15 mil millones de dólares, cerca del doble del costo presupuestado (si duda, revise por su cuenta los acuerdos del Consejo de Administración de Pemex), sin que nadie bien educado mencione el enojoso asunto porque esas son peladeces resultado de la miopía pichicata de los conservadores (los que quisieran conservar su dinero, porque lo que están gastando es dinero de todos), cuando lo importante es que a fines de este año dejaremos de importar gasolinas y diesel, tal como se comprometió el 27 de noviembre de 2022, nuestro, sin regateos, SP (Súper Presidente)… faltan cuatro meses, ¡qué nervios!
Como sea, la Olmeca refina desde el viernes, ya luego nos dirán si por vaso, cubeta o barril, pero lo cierto es que el compromiso para fin de año es que produzca 290 mil barriles diarios de gasolinas (¡palabra presidencial!), que los 340 mil que dijeron iba a refinar son otro asunto que solo los majaderos recuerdan. Pelados.
De veras, a este paso, cuando el Presidente haya entregado el poder y resida en su finca de nombre tan poético, la palabra ‘petróleo’ va a estar prohibido decirla si anda cerca, de veras, ¡que salazón! Se lo comento porque la refinería de Deer Park, ubicada en Texas, que él anunció en mayo del 2021, se había comprado a la Shell en 596 millones de dólares, mismos que dijo en su quinto no-informe que ya se pagaron con las ganancias de la propia refinería, resulta que no costó eso, sino 1,100 millones de dólares más, porque lo que no se nos dijo fue que íbamos a pagar la deuda total de la refinería además de la parte proporcional (el 50%), de los productos que tenía en existencias. No son habladas, Pemex solicitó 1,600 millones de dólares para adquirir la refinería y en el acta de su consejo del 3 de noviembre de 2021, constan los montos. Pero no hay que ser rigurosos, ¡quién no se equivoca el triple!
En fin, nomás por no cansarlo, dejemos la relatoría del desfile de éxitos de este quinto año de triunfos y victorias sobre los malosos enemigos del pueblo bueno.
Es más interesante comentar que después del informe-no-informe (como la rifa-no-rifa), el Presidente hizo un primer recorrido no inaugural, porque él -siempre veraz-, dijo que era vuelta de prueba, estreno, pues… y allá fue con unos invitados a la estación San Francisco en Campeche, rumbo a Mérida, con parada en Hecelchakán, un total de 209 kilómetros casi terminados de los 1,554 kilómetros que medirá, o sea (¡que suene esa banda!), el 13.4% casi-listo, cuyo presupuesto tampoco se pudo respetar y del original de 120 mil millones de pesos, ya anda el trenecito en 409 mil millones como informó el propio gobierno federal en octubre del 2022… vaya usted a saber en cuanto nos va a salir.
Pero, otra vez, se fijan en pesos y centavos los cicateros y mezquinos, los que no tienen sentido de la historia, porque el mero Presidente ayer dijo que su trenecito es “la obra más importante que se construye en el mundo”, y bien puede ser que no se esté construyendo algo mayor en este momento, aunque sería prudente aconsejar al señor del bastón de mando que mejor no diga esas cosas, porque sus 1,554 kilómetros que algún día estarán terminados, se ven muy pocos frente a los 18,755 kilómetros del tren Portugal-Singapur (!); y también ante los 13,052 del tren Madrid-Yiwu, sí, de España a China y no andan de echadores.
No es recomendable andar de presumido como con el AIFA que NO es de los mejores del mundo, como asegura el Presidente, quien en su Cuarto Informe soltó: “¿Se acuerdan lo que decían del aeropuerto?, que no iba a ser utilizado, y ya empezó el aeropuerto a tener cada vez más pasajeros, un promedio de ocho mil pasajeros diarios”. ¡Ay, caray!, el aeropuerto de la CdMx mueve diario arriba de 126 mil pasajeros. Y ahora intenta vía decreto que el AIFA tenga más vuelos y va a estar difícil que las leyes del mercado se sujeten a lo que él mande publicar en el Diario Oficial. Por lo pronto la IATA (Asociación Internacional de Transporte Aéreo), que representa a las líneas aéreas que mueven el 94% de la oferta mundial de pasaje, ya dijo que ese Decreto es una barbaridad.
Resumen del quinto informe: vamos muy bien, por qué la desconfianza.

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