Sin palo y sin cuarta: La Feria

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Sr. López 
Tío Neto y tía Susy, aparentaban que en su casa todo era normal. Tuvieron un hijo varón, Chuchín, y cinco hijas, todas güilas: la mayor, feucha de cara pero de cuerpo mejor que una cerveza helada en la playa, tenía tanto éxito con los señores que casi repartía boletitos de turno como en la salchichonería del súper; de las otras cuatro, una le birló el marido a una comadre de su mamá; otra, en tres años se casó dos veces y su hermana, la más chica, se casó con el primero que ella dejó (boda sin invitados), y la última, esa nunca se casó pero introdujo la variante comercial en la línea de sus hermanitas (gran éxito en Guadalajara). ¡Ah! y Chuchín era modisto y vivía con un sargento retirado. Y los tíos, serenos: todo en orden.

El gobierno federal en curso parece refractario a la realidad y nada lo turba: la inseguridad rampante la combaten con declaraciones y estadísticas; la ruina del sector salud, con propaganda triunfal; esperan camuflar la grave crisis económica de cierre de sexenio que se viene, con la patriótica defensa de la patria amenazada por los EU; la ineficacia, corrupción y tambaleantes finanzas de Pemex y CFE las disfrazan de gesta histórica en rescate de nuestra soberanía; inauguran los pozos sin fondo que son las magnas obras que consideran su paso a la historia, sin terminarlas, inviables y con un intenso hedor a deshonestidad.

No de balde el empeño presidencial en ganar las elecciones presidenciales de 2024, con la esperanza -que se probará equivocada-, de contener la catarata de escándalos que con un nuevo Ejecutivo lejano a Morena y él, arramplaría con sus logros ficticios, empezando con el que más alardea: el combate y desaparición de la corrupción, que sigue y ha alcanzado a las fuerzas armadas, única transformación que sí se ha conseguido.

Ya se enterará el Presidente que ni su más exaltado admirador ni el morenista más sólido, ya en La Silla y con la banda cruzada al pecho, empeña su gobierno en defender al que se fue. Lo más probable es que triunfe en la sucesión quien él personalmente designe candidato, pero lo más que conseguirá será no ser perseguido él, pero a algunos de sus cercanos les esperan largas noches de amargas reflexiones (caso de estudio: Raúl Salinas de Gortari, poderoso hermano del poderoso Carlos, preso diez años).

No se le desea mal a nadie, impunidad tampoco.Un error del Presidente es considerar que el gobierno de los EU le quiere dar lata, apoyando por un lado, a “pseudoambientalistas” contra el trenecito maya y por el otro, reclamando a su gobierno el incumplimiento en el sector energético de los términos del T-MEC.A los EU les interesan sus intereses y en este caso, que el tratado no lo use el Presidente de nuestro país, como papel de baño.

El trenecito viola el apartado de protección del medio ambiente del tratado y lo mismo aplica para el muy probable panel de solución de controversias sobre el sector energético, que México perderá porque sí incumple las condiciones del T-MEC; y eso se resuelve sin mancillar el himen patrio ni poner en entredicho nuestra soberanía, se resuelve con dinero, que es el mero mole del tío Sam: nos impondrán aranceles y penalizaciones y ¡listo! (listo, sí, y el país al caño).

El error del Presidente es que no identifica a quien sí le quiere dar lata: la DEA. Esa agencia está ofendida por los maltratos y obstáculos a su trabajo que les ha puesto el Presidente de nuestro país. Y la equivocación del Ejecutivo puede obedecer a que piense que allá las cosas son como acá… y no, para nada: la DEA trabaja con autonomía, jamás pide permiso para ninguna de sus acciones al Presidente de los EU que muy, muy raramente se entera de en qué andan.

La DEA es poderosa y complejísima, combina la Oficina de Narcóticos del Departamento del Tesoro y la Oficina de Control del Consumo de Drogas del Departamento de Salud, Educación, Bienestar Alimenticio y Administración de Drogas; todo eso está representado en la DEA que se compone de 21 Divisiones de Campo, 227 Oficinas de Campo y trabaja en 62 países en los que tiene 86 oficinas.

Ni dentro de la DEA se platican de una División a otra, cada quien se ocupa de lo suyo y reporta a su jefe inmediato. Lo que es más: se sabe que hay pleitos muy serios entre Divisiones, sí señor, que una premió a García Luna y otra lo metió preso. De ese tamaño.

Y antes de seguir debe decirse que no hay nada más alejado de la santidad que un agente de la DEA, pero debe añadirse que todos, todos, todos, los funcionarios y agentes de la DEA temen a los fiscales del Departamento de Justicia (la FGR de allá, nomás que en serio).

El Presidente de nuestro país le ha dado varios pisotones de callos a la DEA, porque así es su modo y porque se siente rebonito dar órdenes. Nada más que no están mancos en la DEA y tienen una carta no escondida, sino al revés, muy exhibida, para darle un quebradero de cabeza a nuestro Presidente: Manuel Bartlett Díaz, director de la CFE.

La DEA insiste en que Bartlett, en 1985, siendo secretario de Gobernación, tuvo que ver en el asesinato de su agente, Enrique “Kiki” Camarena, único agente en la historia de la DEA en ser asesinado. El gobierno de los EU solicitó la extradición de Bartlett cuando era gobernador de Puebla, no se les concedió pero no perdonan y no olvidan y ahora les viene como anillo al dedo.

El Presidente defiende a Bartlett diciendo que son “campañas de desprestigio”. Debería recapacitar en por qué la DEA publica parte de la información que tiene sobre su defendido. Los impíos de la DEA no dudarán en presentar la cosa como complicidad del Presidente, lo que empacharía de gusto a los enemigos gratuitos que se ha buscado en los EU, donde todo el inmenso poder que tiene, allá equivale a cero. Y los EU cuando de cobrar afrentas se trata no se tienta el corazón. Así son.

El Presidente debería deshacerse de ese peso muerto, pero no lo hará, él va derecho y no se quita. Lástima, a ver si no confirma el país que Dios castiga sin palo y sin cuarta.

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