Patear el bote: La Feria

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Sr. López

De veras, qué injusta es la vida, qué injusta es la gente. No aprecian. No valoran. Ayer el señor-presidente-de-la-república, hizo un anuncio que en cualquier otro país hubiera sido como para echar cuetes: la nueva refinería de Dos Bocas (que se llama Olmeca), empezará producir en el próximo mes de septiembre. ¡Aleluya!, ¡aleluya!
Conforme a los informes que le presentó Pemex al señor que pronto estará empacando para desalojar Palacio, se proyecta que para septiembre produzca unos 164 mil barriles por día (bpd) de gasolinas y 130 mil bpd de diesel y agregó (el Presidente), que “se está trabajando”.
Es que no se justiprecia lo que significa tener un Ejecutivo que no deje las cosas para mañana y aun siendo septiembre su último mes de gobierno, esté trabajando para dejar terminada y funcionando esa refinería. ¡La patria es primero!
Aunque tal vez pudiera ser que no sea una insultante indiferencia ciudadana ante los incasables esfuerzos presidenciales, sino que ya aburre. Mire usted:
El 1 de diciembre de 2018 ya asumido el cargo de Presidente de México, en el Zócalo hizo cien compromisos ante el pueblo (el bueno), entre los que estaba el número 71, Dos Bocas para el 2021. No pone uno palabras en su boca, lea lo que dijo:
“Se rehabilitarán las seis refinerías existentes y se iniciará la construcción de una nueva refinería en Dos Bocas, Paraíso, Tabasco, para lograr que en tres años (2021) se produzca en México toda la gasolina que consumimos”. Y a Dios rogando y con el mazo dando: la construcción de Dos Bocas se inició el 1 de agosto de 2019. ¡Que se oiga esa banda!
Debe anotarse que a mediados del 2018, quien luego fue secretaria de Energía, Rocío Nahle, declaró que el costo de la nueva refinería dependía de la capacidad o de las características técnicas, pero que la estimación original de su costo era de 6 mil millones de dólares. Luego el Presidente el 14 de mayo de 2019, dijo en su mañanera: “Va a salir la refinería en ocho mil millones de dólares y hasta podemos ahorrar”. Hay que entender, doña Nahle lo dijo antes de que hubiera proyecto. Se entiende.
El prodigio se logró. El 1 de julio de 2022, el Presidente López Obrador, inauguró la refinería, ya con nombre y toda la cosa, Olmeca. Y aclaró que era para dejar de importar gasolina. Bueno pero la refinería inaugurada, en julio de 2022, no se distraiga, se sigue construyendo (no sea exigente, Roma no se hizo en un día).
Ya en su quinto informe de gobierno, 14 meses después, el 1 de septiembre de 2023, el Presidente dijo que a finales de ese año la refinería ya estaría produciendo un promedio de 290 mil barriles diarios de gasolinas; y el 5 de ese mes y año, atestiguó la primera producción de gasolinas naturales o condensados de petróleo en la refinería. Nos lo dijo y nos lo cumplió.
Lamentablemente, se le olvidó que en agosto de 2023, había dicho que “a más tardar en noviembre” (de 2023), Dos Bocas empezaría la producción comercial de combustibles. A todo dar.
Pasó el año 2023, Dos Bocas no refinaba, ni refina, pero el Presidente aseguró el 26 enero 2024: “La refinería de Dos Bocas va a tener capacidad para 280,000 barriles de gasolina, ya empieza a producir a toda su capacidad el 28 de febrero (2024), para los que estaban muy desesperados (…)”. ¡Sí, qué desesperados somos!, y para que aquilate usted la precisión presidencial, no dijo el 29 de febrero, que este año es bisiesto, sino el mero 28… la legendaria exactitud del Ejecutivo.
El pasado día 12 de este mes de marzo (ayer), el Presidente declaró: “Yo calculo que para abril ya vamos a poder operar, ya podríamos operar desde ahora una parte para procesar 80 mil barriles, pero queremos echarla a andar por completo y se está haciendo toda una revisión”. ¡Ah, vaya!, es que están revisando. Bueno, como sea, en abril. Ya casi. Pero ese mismo 12 marzo de este mismo 2024, presentó una gráfica de Pemex y explicó que en septiembre de 2024 se considera la operación estable de la refinería Olmeca, con una producción de 164 mil barriles diarios de gasolinas y 130 mil de diésel.
¡Y, listo!, ya logró llegar hasta el mero fin de su gobierno sin refinería, ni gasolinas ni diesel ni nada. Ahora nomás nos falta que no sea hasta el 2025. ¿Por qué la desconfianza?
Y del costo de tamaña obra, habría que decir que no se vale tomar en cuenta lo que dijo doña Nahle, porque nomás fue al bulto lo de los 6 mil millones de dólares (mdd), que luego precisó el Presidente, serían 8 mil mdd (y hasta se podría ahorrar, dijo), aunque a mediados del 2022, aceptó que serían 9 mil mdd, que doña Nahle dijo que no, que eran 9,800 mdd.
Como al Presidente no le gusta andarse con imprecisiones, el 24 de junio de 2022, dijo: “Sí hay un incremento, pero en los términos autorizados por el Consejo de Pemex para la construcción de Dos Bocas”. Exactamente y lo que autorizó el Consejo de Pemex fueron 12 mil 40 millones de dólares, como tuvo a bien hacernos saber doña Nahle. Un poquito más que 8 mil… ya como sea, lo que sea pero que refine…
Y ya ni llama la atención que el 11 de noviembre de 2023, la ya exsecretaria de Energía, Rocío Nahle (que está de candidata a gobernadora de Veracruz), en entrevista con la revista Expansión, señaló que el costo de Dos Bocas podría oscilar entre 15,600 y 16,000 millones de dólares. Y añadió muy fresca: “No hay ningún sobreprecio”. ¡Caramba!…
No se crea que doña Nahle tuvo un ataque de veracidad, cosa prohibidísima y muy mal vista, propia de los adversarios de este gobierno transformador. No, la señora sabía que se iba a saber porque Pemex, en su más reciente informe a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (y con esos no se juega, con nosotros sí, pero no con esos), consignó que el monto de la refinería estaría por tocar los 16,000 millones de dólares.
Y falta auditar esa montaña de dinero. Le auguro sorpresas, de las feas.
Dos Bocas es la síntesis de un gobierno en el que todo es según el capricho presidencial de cada momento, un gobierno que solo supo patear el bote.

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