No perdimos: La Feria

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Sr. López

Era de verdad muy molesto ver a tía Carmelita, recibiendo órdenes de un compadre de tío Tomás, su marido. Una vez, la deslenguada tía Victoria le dijo que parecía su criada (dicho de la manera más despectiva que la tía pudo y podía mucho); y tía Carmelita le dijo: -Dile a Tomás, que le pide prestado todos los meses para completar el gasto –silencio.
El Presidente López Obrador a lo largo de toda su administración no chacoteó con la economía, en general no hubo achuchones, y algunos integrantes del gran capital mexicano se la pasaron muy bien (no algunos, tres señores, punto). Pero sus decisiones atrabancadas y sus dichos deslenguados sobre otros temas, provocaron una fuga de capitales enorme: casi 350 mil millones de pesos (349 mil 858.5 millones), de inversionistas extranjeros, en lo que va del inicio del sexenio hasta enero de este año. El mayor monto del que se tiene registro, dice el Banco de México.
El arrollador triunfo electoral del 2 de junio, aunque signifique casi una hegemonía de partido, no es un cheque en blanco para el siguiente gobierno. Con el gran capital no se juega.
El gran capital son los grandes fondos especulativos (‘hedge funds’) que negocian divisas (compras o ventas masivas de dinero), acciones, deuda del gobierno y ‘derivados’ (a brocha gorda, compromisos a futuro de compra y venta, a un precio pactado de divisas, materias primas o incluso de créditos entre bancos); aparte están los bancos globales; las compañías mundiales de seguros; y los grandes fondos de pensiones. A ese gran capital lo llaman ‘los mercados’. Su tamaño es colosal.
Para que se haga usted una idea, los mercados que se dedican a la esfera financiero-especulativa sin sudar una gota de su frente, en 2020 manejaron un 22.3% MÁS que TODO el Producto Interno Bruto del mundo (dato del FMI). Por cierto, la empresa más grande del mundo en esto, es la BlackRock, que si fuera país, sería la tercera potencia económica mundial (tras Estados Unidos y China), maneja nada más la cuarta parte del capital mundial. ¡Zaz!
Por cierto, BlackRock tiene enormes inversiones en México, por lo pronto es la mayor inversionista en la Bolsa Mexicana de Valores, aparte de fondos de pensiones e industria energética, junto con portafolios de deuda bancaria y corporativa. Para darse un quemón: la BlackRock, en septiembre de 2018, compró de un plumazo, por 34 mil millones de dólares, toda la cartera de inversiones y otros activos, de Citibanamex. BlackRock tiene arriba de 70 mil millones de dólares invertidos en nuestro risueño país… la tercera parte de todas las reservas del Banco de México. Ya visitaron a doña Sheinbaum, el jueves pasado. Muy sonrientes, todos… ella también.
Ahora que la señora esposa del Presidente está pidiendo cotizaciones de mudanzas, parece que su marido anda de malas. Por eso el viernes pasado, retando al gran capital, soltó eso de que “la justicia está por encima de los mercados”… y ¡zacapún!, se desplomó el peso y la Bolsa perdió valor.
Pero como la realidad se impone, a veces tarde, pero siempre prevalece, ayer López Obrador antes de recibir en Palacio a doña Sheinbaum, para comer y de pasadita platicar sobre la transición del poder, el señor de la lengua todo-terreno, dijo varias cosas que quería oír el mercado:
Respecto de la reforma al Poder Judicial: “No, no, no (le voy a pedir que agilice reformas) porque yo respeto mucho a Claudia y le tengo mucha confianza”. ¡Qué lindo señor!
Respecto de si va a querer mangonear a su sucesora: “(…) solo que fuese yo un ambicioso vulgar, politiquero, estaría yo pensando en ser jefe máximo, líder moral, mesías, mucho menos cacique”. Ojos llorosos de los presentes en el Salón Tesorería.
No hay ningún país, ni los EUA ni China, que le aguanten un recargón al gran capital. Lo llaman ‘golpe de Estado financiero’ o ‘golpe de Estado del mercado’. No es realmente un golpe de Estado, es la natural reacción de los que tienen dinero y lo cuidan. Ya tuvieron su probadita del poder de los mercados, España, Italia, Grecia y Portugal; en la Unión Europea ya ni se molestan en ocultarlo, sus decisiones pasan por dar garantías a los mercados financieros, cuidándose mucho de las agencias calificadoras que si se ponen en mal plan, le bajan la calificación a un país y le disparan el costo del crédito.
Y como le he dicho ya varias veces, doña Sheinbaum es inteligente y por más que sus ideas sean de izquierda marxista, la señora no está loca como para reventar su sexenio antes de iniciarlo. Ella sabe que con el gran capital no se puede andar con bromas. ¿Lo duda?… bueno, ayer después de comer con el Presidente en Palacio Nacional, salió a declarar a la prensa, sobre las reformas del plan C, en el Salón Tesorería, lugar de los muchos triunfos del señor que ya se va a Palenque:
“Planteamos que en todos los casos haya una consulta amplia antes de que entre el nuevo Congreso, que se haga una consulta muy amplia en todo el país, que en el caso de la reforma al Poder Judicial, que se discuta también en las barras de abogados, las facultades de Derecho, los propios ministros, abogados, los trabajadores del Poder Judicial y que se conozcan los datos, por ejemplo, cuántas personas saben cuántos jueces de distrito hay, entonces estuvimos de acuerdo”. (Traducción: se acabó lo de “no le muevan ni una coma”).
Si sobre la reforma al Poder Judicial se consulta a barras de abogados, facultades de Derecho, ministros y abogados, junto con los trabajadores de ese Poder, es de esperarse que resulte algo bueno. Aunque tal vez doña Sheinbaum prefiera seguir siendo, como la ley vigente ordena, la única que proponga Ministros de la Suprema Corte al Senado, ya se verá.
Cuando Juan Ramón de la Fuente, el coordinador del equipo de transición de doña Sheinbaum, dijo aquello de “aquí no va haber ruptura, tampoco sumisión”, también dijo: “hay diferencias fundamentales, en la personalidad, en el estilo, incluso hay diferencias en las prioridades”. Diferencias fundamentales. A lo mejor no perdimos.

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