Nada nos espanta: La Feria

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Sr. López

Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, fue un consumado jugador de póker en todas sus variantes… desde los trece de edad. Hacía milagros con la baraja; este menda lo vio jugar con los ojos vendados sin tocar las cartas, todas volteadas boca abajo sobre la mesa y ganar; en serio, hacía milagros. En la familia materno-toluqueña era costumbre juntarse todos los viernes a jugar, las señoras, canasta, los señores póker… pero si Pepe estaba en la casa, aunque estuviera en la azotea, mejor jugaban dominó y ajedrez. Mejor.
Recordó esa estampa familiar este su texto servidor, por la reunión de Morena para poner las reglas de cómo van a elegir a su candidata (o) a la presidencia de la república. Como una reunión de tahúres para poner las reglas a que se van a sujetar, sí, claro.
Para empezar: el país entero sabe que se trata de establecer el “método” como Morena va a aparentar que su candidata (o), no será impuesto por el Presidente. Pero el método viola completa la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (Legipe). El truco de cambiarle de nombre al candidato poniéndole Coordinador de Defensa de la Transformación, da ternura, todo tenochca destetado sabe de qué se trata.
En el “método” participarán seis y solo seis personas, cuatro determinadas por el Consejo Nacional de Morena, a saber: Claudia Sheinbaum y los otros tres; más uno de cada partido asociado a Morena (del PT el Noroñas y del Verde el Velasco).
Así harán precampaña los predeterminados integrantes de Morena, con cinco meses de anticipación (aunque empezaron desde el 2021), porque la Legipe dice que eso puede hacerse hasta noviembre del año previo a la elección presidencial. ¡Pelillos a la mar!, ni modo que la ley sea la ley.
También dice esa Ley que hay que informar de todo al INE, pero de todo: fecha de inicio del proceso interno de selección de precandidatos y candidatos; método o métodos; fecha de convocatoria; plazos de cada fase del proceso interno; órganos internos de dirección responsables de su conducción y vigilancia; fecha de celebración de la asamblea electoral nacional, estatal, distrital o en su caso, de realización de la jornada comicial. De nada ha informado Morena al INE porque ¿qué cree?, no están seleccionando precandidato a la Presidencia sino Coordinador de Defensa de la Transformación. ¡Qué vivos!
La verdad, la Legipe es de pena ajena. Ojalá algún día sea abolida y quemen, borren, todos los ejemplares que existan de ella por ser prueba de que nuestros políticos son sacos de mañas, tramposos profesionales, de ninguna confianza.
En parte está así la Legipe por las exigencias de los morenistas más conspicuos, particularmente ya sabe quién. Y como Dios castiga sin palo y sin cuarta, ganaron la presidencia de la república y ahora les incomodan mucho las trabas que impusieron a los que tenían el pandero en la mano.
Como sea, Morena elegirá a su candidato a la presidencia de la república (con otro nombre en lo que llega noviembre), mediante una encuesta a cargo del Consejo Nacional de Morena y sus comisiones de Elecciones y Encuestas, auxiliada ésta por empresas contratadas para hacer las encuestas.
Aparte, cada uno de los cuatro aspirantes podrá proponer dos encuestadoras de su confianza y serán elegidas solo cuatro por sorteo. Cómo será el sorteo es cosa que se sabrá después o nunca. No seamos desconfiados.
Lo mero bueno es que la Comisión de Encuestas establecerá de manera inapelable, el cuestionario, las muestras y otras reglas metodológicas y demoscópicas. Cualquiera que le sepa tantito a eso de las encuestas sabe que en las preguntas está el secreto para obtener la respuesta que se desea. Por eso Morena les dejó claro a los aspirantes que eso es inapelable. Agua y ajo.
Así las cosas y siendo tan derechos en Morena como todos sabemos que son, se levantarán simultáneamente las cinco encuestas: la oficial de la encuestadora contratada por Morena y las de las otras cuatro encuestadoras, con las mismas preguntas y con un representante de cada aspirante, vigilando.
Ahora fíjese bien, según el documento oficial emitido después de la reunión corcholatera del domingo pasado, la encuesta será realizada de la siguiente manera: Los cuestionarios tendrán número de folio y talón desprendible con el mismo número. Se entregará al encuestado para que marque en secreto el nombre de su preferencia. Se depositará en una urna sellada que será entregada a la Comisión de Encuestas al final de la jornada.
¿Se fijó?… a ver, vuélvalo a leer… ¿ya?… ¡claro!, ¿de dónde sale el encuestado?, ¿en qué lugares serán citados?, ¿quién los cita?… porque el truco de poner mesas en plena calle, es muy viejo y suelen formarse desde el alba del Señor más ‘encuestados’ que boletas.
Y también dice el documento que si no concuerdan los resultados de las cinco encuestas realizadas simultáneamente, “se elegirán los tres o cuatro que coincidan entre sí”, lo que equivale a aceptar que no garantiza nada el “método”.
Los “aspirantes”, léase precandidatos, podrán hacer recorridos por todo el país, del 19 de junio y hasta el 27 de agosto, presentando y defendiendo los resultados de la 4T, sin mencionar que quieren la candidatura a presidencia de la república (seguro la gente ni se lo imaginará, seguro). Luego, entre el 28 agosto y el 3 de septiembre se levantará la encuesta y su resultado se hará público… hasta el 6 de septiembre (digo, por aquello de que no vaya a salir mal la encuesta, unos diítas para corregirla no estorban).
En el penúltimo párrafo del documento de Morena del domingo pasado, dice clarito: “El resultado de la encuesta es inapelable”.
No sobra mencionar que Morena les dejó claro a los “aspirantes”, que no deben recurrir a prácticas antidemocráticas “como el acarreo o reparto de dádivas” y que “no se podrá hacer uso de recursos públicos, empresariales o del crimen organizado”… mmm… ¿ni del crimen organizado?… esa advertencia debería escandalizar a la nación pero con estos ya nada nos espanta.

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