Llanto, terror y sangre: La Feria

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Sr. López

¡Abróchese el cinturón!… no, el país no entra en las turbulencias propias de los verdaderos conflictos políticos ni vamos rumbo a un aterrizaje forzoso por problemas con grupos opositores al gobierno. No.
Lo que sucede es que estamos ya en la espiral de gracejadas, puntadas, ocurrencias y lo que sea que las corcholatas consideren necesario para conseguir la candidatura de Morena a la presidencia de la república.
Y es uno injusto, no ‘las corcholatas’, no, dos corcholatas de las cuatro en competencia porque -seamos serios-, Ricardo Monreal y Adán Augusto López, todavía no entran al chacoteo y el Noroñas y el Velasco, están ahí, uno como maraquero del trío y el otro al güiro: de puro acompañamiento, sin la menor posibilidad de conseguir la candidatura de Morena, digo, ni de Morena son.
Se refiere este menda a Marcelo Ebrard y a la señora esa… esa… la de la colita… la de apellido raro… la de las bardas… ¡Sheinbaum!, Claudia Sheinbaum… cómo no se iba uno a acordar.
Los dos sin necesidad de ponerse de acuerdo, ya corean lo de “vacilón, qué rico vacilón, cuatroté qué rica cuatroté… los ‘transformers’ llegaron ya / ¡y llegaron bailando cuatroté! / Cuatroté, cuatroté, cuatroté / Así llama Palacio al vacilón”.
Marcelo, Marcelazo, ayer ofreció muy orondo, impulsar la “creación de la Secretaría de la Cuarta Transformación para proteger las mega obras y programas sociales de la actual administración”, que quedaría a cargo de Andrés Manuel López Beltrán, joven que por pura casualidad resulta ser hijo del presidente Andrés Manuel López Obrador (ahí avísenle, no vaya a ser conflicto de interés por interpósita persona), pero solo en caso de ganar la encuesta para ser quien encabece la Coordinación de los Comités de la Defensa de la Cuarta Transformación “y las elecciones del 2024” (¡ah, pillín!, o sea que si la gana de Coordinador, ya sabe que se va de candidato… a ver qué dice el INE).
Don Ebrard, muy en su papel de Primer Chapulín, el primero en saltar para poner en aprietos a las otras tres corcholatas, ofreció ese futuro hueso a Andrés Manuel López Jr., “joven muy destacado, brillante”, según afirmó, creyendo seguramente que así gana el cariñito azucarado del papá del joven, propietario del dedo que señalará al candidato de Morena a la presidencia de la república. Falta ver la reacción del papi del junior, porque ya ve que algo le entiende a eso de la grilla (no, la política es otra cosa), y a lo mejor le ordena a su nene que renuncie anticipadamente al hueso que anticipadamente le ofrecen, a la voz de “no somos iguales”, aunque sean (y si no son, se parecen, mucho).
Ya con la boca desatada, el Gran Marcelo explicó las funciones de esa secretaría-hueso-prebenda-canonjía: “(…) planear y ejecutar nuevas obras en el país (…) proteger los programas sociales y promover su expansión (…) garantizar la continuidad de la austeridad republicana (…) evitar el retorno de malos funcionarios y prácticas como el derroche (…) avanzar hacia un sistema universal de salud”.
O sea, ese anticipado soborno disfrazado de Secretaría, haría un poco de todo pisándole la sombra a medio gabinete, a los secretarios que tendría don Ebrard en caso de ser la corcholata triunfadora, el candidato de Morena a Presidente de la república y luego, el ganador de los comicios del 2024. Y tal vez oyéndose don Ebrard, imaginando la inmensidad de secretaría que sería lo que propone, añadió: “será una dependencia de tamaño reducido” y “se tendrá que pagar con ahorros”. ¡Uy!, no le va a interesar al Nene Mayor.
Don Ebrard sin pudor, dejó ver con semejante oferta que sabe muy bien que el resultado de la encuesta de Morena, depende únicamente de la voluntad presidencial, pero olvidó que ya ungido candidato, le faltaría ganar los votos del tenochca simplex y es de dudarse que el peladaje vaya a escoger a uno que les ofrece más de lo mismo, que el chiste de las elecciones es ese, que la raza se dé el gusto de elegir algo nuevo. En fin, allá él.
Por su lado, doña Sheinbaum (que sigue siendo la favorita del Gran Dedo), acaparó la mitad de la portada de La Jornada, el medio favorito de la 4T, con una fotografía tomada por su peor enemigo y un cintillo en tinta roja, que reza: “Soy radical, pero no en traicionar al pueblo”, afirmación facilona si las hay porque ¿qué es traicionar al pueblo? Y en su primer evento oficial de corcholata oficial, en Oaxaca, habló de “continuidad con sello propio” y afirmó: “Queremos un paso más por la transformación y eso es lo que está en este momento definiéndose en el país. Por eso lo que queremos es que siga la Cuarta Transformación”.
¡Qué difícil la tienen las corcholatas!, en serio, tienen que predicar que seguirán las huellas de su líder y tratar de no malquistarse con él, porque es quien elegirá al candidato a la presidencia de su partido de él. Mal asunto. Los candidatos a la presidencia, desde que el PRI imperial feneció, buscan exactamente lo contrario: distinguirse, diferenciarse para tratar de convencer a la gente que no seguirá lo mismo.
Y encima, tienen que hacer la campaña que están haciendo, sin siquiera insinuar el tema central, el que tiene al país acogotado: la inseguridad. Ya dijo hace mucho su líder que sin eso no habría cuarta transformación. Bueno, no hubo. ¿De qué continuidad nos hablan?, ¿continuidad en el fracaso?, porque no es de despreciarse la cuenta tan sencilla que presentó ayer el Universal en su portada: “Crimen organizado cubre 81% de territorio nacional”.
Con información oficial y datos de los ‘Guacamaya Leaks’, determinó que de los 2,471 municipios del país, en 1,488 la delincuencia organizada campea, no solo vendiendo drogas, no, sino mucho peor: extorsiones, ejecuciones, masacres, secuestros, narcomantas, videos amenazantes y también, asesinatos de policías, políticos y funcionarios.
Así que ya sabe qué nos ofrecen. El Ebrard, continuidad y la Sheinbaum, lo mismo con su sello. Continuidad y lo mismo en la tragedia nacional. Llanto, terror y sangre.

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