¡Imagínese!: La Feria

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Sr. López

Tía Negra era tía Negra para los niños y los grandes le decían Negrita. Este menda nunca supo su nombre. Era alta y muy morena, con la cara de Greta Garbo, ojos verdes como platos y el cuerpo de la Diana Cazadora. Fue casada con uno de Autlán, tío Néstor, tipo bien plantado y cerrero, aunque buena persona. Tía Negra siempre estaba de buenas a pesar de la mala manía de su esposo de imponer en su casa sus opiniones y sus razonadas sinrazones, siempre, en todo, hasta que un día reventó la noticia de que se habían separado definitivamente y la cosa fue a peor cuando se supo que el Juez no les dio el divorcio porque la única razón de tío Néstor era que ella no le iba a las Chivas y ella no dio su brazo a torcer. Una vez salió el asunto en una sobremesa y alguien dijo que era mucha necedad de tía Negra pero la abuela Elena atajó: -A la Negra le importa un pito el futbol, fue la gota derramó el vaso, yo lo hubiera mandado a volar desde mucho antes –enmudeció el palenque.
Como luego usted se distrae, se le informa que el Presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, “simboliza los ideales de la nación, de la patria, del pueblo, de la independencia, de la soberanía, de los intereses y del bienestar nacional (…) los que se oponen al Presidente de México no son más que un puñado de mercenarios (…). Son ¡unos traidores a la nación, a la patria y al pueblo!”
El entrecomillado corresponde a parte del pronunciamiento, que el martes pasado firmaron 60 senadoras y senadores de la fracción parlamentaria de Morena, quienes manifestaron su apoyo “incondicional” al Presidente.
Tome nota, los que no están del lado del Presidente, cualquiera de sus opositores, “son ¡unos traidores a la nación, a la patria y al pueblo!”. Fina distinción entre nación y patria cortesía del exaltado que haya escrito el pronunciamiento para firma de los senadores morenistas.
Si para su mala fortuna usted no coincide con el pensamiento, el proyecto y los métodos presidenciales y no los apoya incondicionalmente, es un traidor a la nación, a la patria y al pueblo. ¿Entendió?… con Andrés Manuel o contra México. Chulada.
La pregunta que sobresalta a este junta palabras, es hasta cuándo habrá legisladores de oposición en el Congreso. Ya no debería haber ni uno, a menos que no les robe la paz ser traidores a la nación, a la patria y al pueblo. Tomen nota todos los del PRI, el PAN, MC, los independientes y el PRD… mercenarios.
Novísima democracia sin opositores, la que propone este pronunciamiento, sin nadie en desacuerdo con nada que proponga el Presidente, so pena de cometer el delito de traición a la patria (y a la nación, no se le olvide). Ya en estas, los tribunos de Morena podrían impulsar una ley que prohíba las elecciones por ser la más cínica manifestación de la existencia de esos mercenarios, traidores e hijos de suchi, que tienen el descaro de oponerse al presidente en los procesos electorales. Todo a mano alzada en el Zócalo, esa es la genuina democracia popular.
Y no haga como que se espanta porque lo hayan firmado 60 senadores de Morena, así siempre ha sido nuestro modo en México: el Presidente es el patrón de los legisladores de su partido; más bien sorpréndase de que no se les hayan unido los del Verde, el PT y el PES.
Eso de que el Presidente “simboliza los ideales de la nación, de la patria, del pueblo, de la independencia, de la soberanía, de los intereses y del bienestar nacional”, tiene un insoportable tufo a monopolio de la verdad, más propio de dictaduras que de democracias. ¡Aquí manda uno! Punto.
Sin darse cuenta, quien haya redactado el pronunciamiento puso a nuestro Presidente en la incómoda compañía de otros que (‘mutatis mutandis’), decían lo mismo, como Fito Hitler, Pepe Stalin, Pancho Franco y varias alimañas más.
Y hasta esos fétidos tenían límites. Un ejemplo es el juramento de los integrantes de la Wehrmacht, las fuerzas armadas de la Alemania nazi: “Juro que rendiré obediencia incondicional al líder del Reich alemán y al pueblo”. Diferenciaban entre Fito y el pueblo, no los confundían ni ellos que era lo que eran y creían en serio en el “Führerprinzip” (el Principio del Líder), que concebía a Hitler como infalible, por encima de la política de partidos, dedicado a salvar al pueblo alemán de las fuerzas externas insidiosas y de factores internos como la política conservadora, centrista y liberal. Por si le suena a nuestro pleito con España combinado con la intención de erradicar a conservadores y liberales, por si le suena.
Pero no es esto ninguna apología del perverso nacionalsocialismo, no, que esos fanáticos de Hitler sostenían: Quién cuestiona al líder es traidor… ¿pero qué andan leyendo los escribanos bajunos del Senado que quisieron ser más papistas que el Papa, más lopezobradoristas que doña Beatriz? Flaco favor le hacen al Presidente al presentarlo como nuestro obligatorio líder nacional, único e incuestionable o en caso contrario, ser traidores a México.
Mala estrategia este pronunciamiento que conduce al culto a la personalidad, que es esa “ciega inclinación ante la autoridad de algún personaje, ponderación excesiva de sus méritos reales, conversión del nombre de una personalidad histórica en un fetiche” (según dice el ‘Diccionario soviético de filosofía’, no vaya a pensar que busca uno maldades que decir en escritos liberales de traidores a la patria).
Y más que mala, equivocada, porque hace evidente que al menos en el Senado, perciben que el Presidente se debilita, que pierde adeptos, que se va haciendo incontenible el rechazo de cada vez más gente y que en Morena las fisuras se van haciendo grietas por el inmenso error de haber iniciado tan anticipadamente la lucha por la sucesión presidencial; por eso también el muy inoportuno desplegado de los gobernadores morenistas en su apoyo (que resultó ilegal y el INE ordenó retirarlo, por cierto), porque nadie saca un desplegado ni un pronunciamiento en Rusia apoyando a Putin o en China apoyando a Xi Jinping, ¡imagínese!

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