El macho: La Feria

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Sr. López

¡Aleluya!, ¡aleluya!… ¡que se oiga esa banda!… ¡charrán, charrán, charaaán, charraaán…! (la Marcha de Zacatecas por si no se la sabe): el avión que no tiene ni Obama se vendió… ¡Dios existe!
Sí, damas y caballeros, niñas y niños, el viernes pasado, el señor Presidente de la república informó a México y el mundo que el avión-palacio-volador, que dijo “era para acomplejados, pequeños faraones”, se vendió al gobierno de Tayikistán (en serio, no sea así), que ya pagaron y se depositó en el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, destinado para la construcción de dos hospitales que construirá el ejército y estarán funcionando bien equipados, con camas, medicamentos y médicos especialistas, en septiembre de 2024… no, si de veras, no lo merecemos.
Informó en su mañanera desde el puerto de Veracruz, que cerró el trato en 1,658 millones de pesos (1,658 millones 684 mil 400 pesos, para ser exactos, no vaya luego a resultar que a Chuchita la bolsearon), pero no porque le hayan regateado sino porque ese fue el avalúo de Hacienda pues, advirtió, el avión se depreció entre otras cosas porque tiene un defecto de fábrica.
Los fijados que nunca faltan piensan que no era necesario insultar al comprador diciéndole que se lleva algo propio de acomplejados, pequeños faraones, y también, que ojalá le hayan advertido que el avión va con defecto de fábrica, no vaya luego a querer reclamar si se mata su Presidente, don Emomalí Sharípovich Rahmón al que deben querer mucho en su país porque lleva 30 años en la chamba. Como sea, se vendió y ya.
Lo malo es que al Presidente alguien no le informa o no le dice la verdad. Ya está muy entusiasmado pensando en hacer dos hospitales con ese dinero y va a hacer una muina de pronóstico reservado cuando se entere que el dinero no entró a la cuenta del Instituto ese de lo robado, sino a la de Banobras y que lejos de poder disponer de 1,658 millones de pesos (92 millones de dólares), tiene que completar lo que se debe a Banobras que tenía (o tiene, vaya usted a saber), la propiedad del avión de la discordia, pues el gobierno federal le pidió prestado para comprarlo.
Es como si usted vendiera un coche que compró con crédito bancario, al cerrar la operación el pago va primero a liquidar el saldo del crédito y ya si le sobra, eso sí es de usted. Lo malo es que al presidente no le alcanza para liquidar la deuda con Banobras, porque le debe casi 100 millones de dólares y se vendió en 92… ¡chin!
Otra cosa rara, es que le dijeron al Presidente que vendió el avión en lo que salió el avalúo de Hacienda, pero el avalúo lo hace Hacienda a través del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (Indaabin), que en 2019 lo evaluó en 2,397 millones de pesos, y luego emitió un avalúo de liquidación fue por 2,213 millones… o sea, se vendió 555 millones de pesos abajo del avalúo (ha de ser por el defecto de fábrica, pero ya podían estar echándole un telefonazo a la Boeing para que responda, no son chistes).
Y en serio, no son chistes, el 1 de noviembre de 2012, Banobras otorgó el crédito por 127 millones 348,857 dólares para comprar la aeronave a la Boeing (firmaron funcionarios de Sedena, el banco y la Boeing); el 18 de diciembre de 2013, Banobras soltó otros 81 millones de dólares para equipamiento; el 2 de mayo de 2014, Banobras apoquinó otros 23 millones 46,718 dólares para refacciones, accesorios y consumibles del avión que ni Obama. En total: 231 millones 395 mil 575 dólares… y se vendió en 92… algo anda mal. Sí: venderlo.
Por cierto, el 3 de febrero de 2016, llegó a México el nuevo avión presidencial; fue recibido en el hangar presidencial del aeropuerto de la CdMx, por personal del estado Mayor; se le hicieron las pruebas necesarias y las cumplió, antes de ser usado por primera vez por el presidente Peña Nieto… ¿y el defecto de fábrica, apá?
Para acabarla de amolar, no solo no informan bien al presidente sino que tampoco le recuerdan sus compromisos. El 12 de junio de 2019, el Presidente de la república, se comprometió a gastar lo que recibiera por vender el avión, en un Plan Migratorio, dijo: “¿De dónde va a salir?, pues de la venta del lujoso avión presidencial”; va una. Luego, el 17 de septiembre del mismo año, dijo que el dinero sería para dotar de agua potable a algunas zonas del municipio hidalguense Zacualtipán, donde andaba de gira y la gente a grito pelado le pidió eso, agua, y les dijo: “Una vez que sepan que ya se vendió el avión presidencial, empiecen a pensar que pronto va a llegar el apoyo para que no padezcan por el agua”. Antes, en plena campaña, en agosto de 2018, dijo que lo destinaría al desarrollo social. En junio de 2020, que para equipo médico y contrataciones de profesionales de la salud. En septiembre de 2018, lo ofreció a las familias de desaparecidos, en una reunión con ellas.
Bueno. Las palabras se las lleva el viento y el compromiso de verdad, son esos dos hospitales (bien terminaditos)… ¿a qué hora le van a explicar comedidamente, sus cercanos que NO va a recibir un quinto de la venta del avión?… y que al revés, tiene que completar para liquidar la deuda con Banobras (no es tanto, como 8 millones de dólares).
Por cierto: no fue el villano favorito del sexenio (Felipe Calderón), el de la idea de comprar un avión. La Defensa Nacional informó que el avión “Presidente Juárez”, que usaba para los viajes presidenciales, era una carcacha muy peligrosa que estaba en servicio desde 1988 y ya daba lástima (y miedo, casi se matan el 8 de febrero de 2008, al aterrizar en Newark, Nueva Jersey), estaba tan mal y tan obsoleto, que los aeropuertos comerciales en el extranjero, no le permitían aterrizar (lo hacía en bases militares); por algo se vendió casi al kilo en 65 millones de pesos; y fue el Congreso de la Unión el que autorizó e instó al gobierno la adquisición de una nueva aeronave presidencial.
Ahora, a ver quién es el macho que le dice al Presidente que de la venta del avión no le toca un peso y debe. A ver quién es el macho.

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