Caprichos: La Feria

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Sr. López

De entre las hermosas de la parentela de allá de Autlán, la campeonísima era la prima Lisa, belleza en Cinemascope, preciosa 12 grados Richter, beldad categoría 10 en la escala Saffir-Simpson y aparte, sin un pelo de tonta. Llamaba la atención que ya en edad de merecer (¿merecer qué?), no se hacía novia de nadie a pesar de los requiebros de los mejor plantados donceles de la región. A ninguno despreciaba pero a ninguno alentaba. Hasta que por fin, casi de 21 de edad, sin novio y ‘quedadísima’ para los estándares de la época, dijo a su mamá que se iba a casar pero que tenía dudas entre dos, uno, un vaquero que era un Adonis, garrudo gigantón guapo de deshacer matrimonios, y otro, un viudo vejancón, chaparrín muy panzón, apodado El Sapo, el más rico ranchero del rumbo. Fue bonita boda, aunque al pie del altar tan sonriente y junto a Lisa -esplendorosa-, se veía más feo El Sapo. Cosas de la vida.
Esta Feria se escribe antes de que Morena anuncie quienes son los ganadores de las candidaturas a gobernadores de ocho estados y la jefatura de gobierno de la CdMx. La intención de este menda, era esperar a los anuncios que a lo largo del viernes iba a hacer el mayordomo de Morena, el tal Mario Delgado, pero resultó que primero iba a informar ante la prensa, sobre “los perfiles mejor posicionados” según las encuestas, y luego diría quiénes serán los elegidos para encabezar la Coordinación de la Defensa del Partido Movimiento de Regeneración Nacional el 2024 (¡uff!). Dejemos para mejor ocasión el extrañísimo uso que hace don Delgado de la palabra “perfil”, que en ninguna de sus trece acepciones significa precandidato, candidato, aspirante, solicitante, pretendiente ni postulante; así habla, ni modo.
De cualquier manera, eso de las encuestas de Morena es como lo de Aladino y la lámpara maravillosa, un cuento. Nada más recuerde que en septiembre pasado, la secretaria general de Morena, Citlalli Hernández, declaró que la candidatura (la Coordinación de la defensa de la 4T, o como le digan), no la obtiene el que gana la encuesta, no, porque la encuesta se “pondera” pues como tuvo a bien explicar: “Si la boleta la llenó un joven de la sierra de Guerrero, valía distinto a una empresaria de Las Lomas”, véalo con sus propios ojos en https://twitter.com/i/status/1700863791150293424.
¡Ah!, y agregó la cándida Citlalli, que por eso no permiten que nadie observe el conteo de las boletas de la encuesta porque parecería que ganó el que obtuvo más votos y no, de ninguna manera, porque son “más de 930 ponderadores”. Estamos clarísimos, en Morena ¡el pueblo manda! (el pueblo ponderado, se entiende).
Como sea, es muy decisión de cada partido político el cómo eligen a sus candidatos a cargos de elección popular. La verdad, ni opinar. Por uno, que lo decidan echando volados, jugando piedra, papel o tijera o en duelos a pistola. Lo chistoso es el afán de Morena de hacer pasar sus peculiares encuestas ponderadas como decisión “del pueblo”, cuando a fin de cuentas son solamente el método para impedir desde sus mismos estatutos, que la dirigencia o sus cuadros superiores, tengan arte ni parte en la decisión exclusiva y personalísima de su fundador, líder, faro y guía, el Supremo dador de toda gracia, el excelentísimo ponderador máximo, Andrés Manuel López Obrador. O usted cree que si Marcelo Ebrard hubiera ganado las encuestas, lo hubieran puesto de candidato a la presidencia… ¡sí, Chucha! Y no es crítica, insisto: muy del gusto de cada partido cómo toman sus decisiones.
Así las cosas, y si no tiene nada mejor que hacer le sugiero revisar los números y realidades, porque si las decisiones de Palacio son racionales y pragmáticas, no está tan difícil intuir cómo van a repartir candidaturas.
Son nueve entidades en las que se elegirá Ejecutivo. En la CdMx y Veracruz, está en veremos que gane las elecciones Morena, en la CdMx por la necedad de doña Claudita de imponer a un candidato que se sacó de la manga y no quiere la militancia (que ya les dio un buen susto en 2021), lo que por cierto, permite suponer que pongan a Clara Brugada que puede competir mucho mejor; y en Veracruz, gracias al esperpéntico gobierno del amiguito del Presidente, el Cuitláhuac García, aparte de que les van a montar, sí o sí, a doña Rocío Nahle que ni veracruzana es y de política y campañas electorales sabe menos que de refinerías, que ya es decir.
El Jalisco, Guanajuato, Yucatán y Morelos, será milagro si gana Morena el gobierno estatal. Las tres primeras entidades porque son plaza fuerte de partidos de oposición y Morelos porque la gente detesta con toda el alma al pésimo gobernador Cuauhtémoc Blanco. Estos cuatro estados están casi perdidos.
Morena tiene ganados de antemano Puebla, Tabasco y Chiapas. Los tres por distintas razones, Tabasco porque es el estado más beneficiado por la 4T; Puebla porque se ha gobernado aceptablemente y Chiapas por lo mismo y porque tiene un posible candidato, Eduardo Ramírez Aguilar, que asegura el triunfo (en 2018 ganó la senaduría con el 48.29% de los votos y eso no es de despreciar).
Así que para el señor de Palacio lo primero debería ser amarrar lo seguro y no andar tonteando con la vacilada de que el que gana la encuesta puede perder. El Presidente de estas cosas sabe todo: se atreve su texto servidor a aventurar que en la CdMx, bajan al Omar y ponen a la Clara, no pueden correr ese riesgo. Y luego, pone a los candidatos naturales en Puebla (Alejandro Armenta), Tabasco (Javier May) y Chiapas (Eduardo Ramírez).
Y la cuota de género… bueno, tienen candidata en Veracruz (doña Nahle), y para la Ciudad de México, deberían nombrar a Clara Brugada, con ganas de ganar esa plaza. Y el resto, que igual están en el lomo de un venado, con Jalisco (Claudia Delgadillo), Guanajuato (Antares Vázquez), y Morelos (Margarita González), sin contar a Yucatán, donde está muy difícil regatearle la candidatura al expanista Joaquín «Huacho» Día
Todo eso si decide el que manda con pragmatismo político, sin caprichos.

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