¡Albricias!: La Feria

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Sr. López

Le conté hace mucho del terrible caso de tío Alfredo, de los del lado materno-toluqueño, tipo largo y enteco, mocho santurrón, que en vida fue un dolor de muelas para todos los que tuvieron que tratarlo y que en su casa fue el mando supremo, arbitrario, colérico, injusto, que con esas prendas hizo la vida de nudillos a sus tres hijas, dos hijos y a su esposa, la mártir tía María Luisa.
También le conté que ya viejo, después de meses de guardar cama, ya con dictamen médico de que su muerte era cosa de horas, mandó llamar a todos y con voz cavernosa, empezó a dictar sus últimas disposiciones sobre cómo deberían vivir sus vidas, cómo debían ser los novios de sus hijas y las novias de los hijos, que no podía recibir visitas su viuda, que debían ir diario a misa y diario rezar el rosario a rodilla… y así, hasta que la santa tía, con voz como de bocina de ferrocarril, gritó: -¡Haremos lo que nos dé la gana, tú, nomás muérete! –y así fue, bendito el Buen Dios.
El señor que vive en Palacio Nacional y no supo ni pudo ejercer el poder como a él le hubiera gustado, porque se topó con el Congreso y la Suprema Corte, que le pararon el alto no pocas veces, no parece darse cuenta del daño que hizo al país, aún sin haber logrado deformar la Constitución para regresar a México a esos añorados -por él-, tiempos del priismo imperial, ese del echeverriato, cuando la palabra presidencial era ley suprema y de sus gónadas dependía la nación.
Acomoda una advertencia: la gente votó como votó, sí, eligieron a doña Sheinbaum casi 36 millones de tenochcas con crayola, que son muchos, pero los que no votaron por ella ni por Morena son 62.3 millones, que el Listado Nominal de Electores son 98.3 millones; de manera que una aplastante mayoría de ciudadanos, no la escogió para dirigir el destino nacional, ni lo puso en sus manos. Y por cierto: el gallardo peladaje que cumplió con ir a votar, volvió a cruzar el voto y no le dio mayoría calificada en el Congreso; otra cosa es que maniobras y triquiñuelas después, Morena y sus socios, podrían hacer y harán. una súper mayoría legislativa. Mal asunto.
Pero viendo así las cosas, recapacitando en que 62.3 millones de los mayores de edad con credencial del INE, no sucumbieron a los influjos de la verbosidad presidencial, esa su incontenible verborrea, queda claro que las elecciones del 2 de junio no eximen al huésped de Palacio de sus responsabilidades. El tiempo serena pasiones y calla aclamaciones.
Ya se va a enterar López Obrador de lo difícil, lo desagradable que es ser expresidente. Ya llegará el momento en que alguno de sus hoy dóciles subordinados, no le conteste el teléfono o que sí le tome la llamada, le diga que sí a todo y no haga nada. El poder no se comparte y no es frase hecha, es la realidad: el imprudente tontito que fuera a transmitirle una orden, sugerencia o propuesta del ya expresidente a la ya presidenta Sheinbaum, se disiparía en el aire, perdería el puesto que tenga y si no lo tiene, perdería el acceso a la Presidenta. Imagine usted a alguien diciéndole a la Presidenta de la república lo que debe hacer, según el señor de Macuspana. Ni Lázaro Cárdenas pudo influir en sus sucesores… y lo intentó.
Hace muchos años, platicando este menda con un expresidente de la república, comentó que lo único más difícil que aprender a ser Presidente, era aprender a ser expresidente. Sí, daba pena verlo en su inmensa casota, absolutamente solo, sumido todo el día, todos los días, en el atronador silencio del abandono, sin nada qué hacer después de casi siete años (contando campaña presidencial), de intensa actividad febril, de una vorágine de compromisos, de ese despertar cada día sintiendo que se tiene en las manos a todo un país. Y el que le digo fue de los que todavía eran dioses del Olimpo de Los Pinos. Daba pena.
Apenas el viernes pasado, probó Andrés Manuel López Obrador, que no es consciente de su realidad. En el país ya hay Presidenta electa, en los hechos. Él es ya una agonizante Presidente. En la mañanera de ese día, a pregunta de un reportero sobre si empujaría en septiembre su plan C de reformas constitucionales a pesar de la reacción negativa de los mercados, respondió que la del Poder Judicial, sí. Y bizarro, gallardo, sabedor de que iba a soltar una frase de esas que se escriben en bronce, dijo: “La justicia está por encima de los mercados”. ¡Ajúa!… ¡que se oiga esa banda!… la Marcha de Zacatecas: tachún, tachún, tachuuún…
Claro que bordó sobre el tema y dijo más cosas, entre las que este menda destaca solo una: “(…) un consejo a los promotores del nerviosismo (…) que no olviden que si nos ha ido bien y les ha ido bien a ellos es porque no se ha permitido la corrupción y porque México es un país que mantiene invariable su respeto a la Constitución, a las leyes (…)”
¿Ve?, está desconectado de la realidad… no se ha permitido la corrupción… invariable respeto a la Constitución, a las leyes… y créame que es lo mejor que se puede decir, porque si no estuviera fuera de la realidad, estaría mintiendo y como bien sabemos, él no miente ni traiciona.
Falta ver qué hace cuando los diputados de la siguiente legislatura, reflexionen sobre las ventajas de darle gusto al señor que en un mes ya se va a su finca en Palenque, o a la señora que va a ser Presidenta seis años.
¿Usted qué haría?, porque tanto ella, doña Sheinbaum, como Ramón de la Fuente su coordinador del equipo de transición, ya dijeron que la cosa es calmada, que van a respetar los derechos de las minorías y sin miedo ninguno a nada ni nadie, don Ramón dejó muy claro que ella, la en los hechos ya Presidenta electa “no replicará mecánicamente el estilo de López Obrador, sino que buscará un equilibrio que fortalezca la democracia en el país”. Van a buscar un equilibrio que fortalezca la democracia… no se busca lo que se tiene.
Añadió don Ramón que en el próximo gobierno no habrá ruptura pero tampoco sumisión. Y para los valores del menguante aún Presidente, sin sumisión es ruptura. ¡Albricias!

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