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Sr. López 
La matanza del martes pasado en una escuela Primaria de la pequeña ciudad de Uvalde, en Texas, acaparó la atención de los medios de comunicación en nuestro país y ha merecido las condolencias de nuestras autoridades. Por supuesto.

Cualquiera no se cimbra ante el asesinato de 19 niñitos y dos maestros a manos de un joven que a su vez murió baleado por un agente del orden, joven que antes de salir de su casa para ir a la escuela a matar (como avisó dos veces por Facebook), se despidió de su abuela dándole un balazo en la cara. Tragedia todo, primero que nada la de los niños, sus maestros y sus familias; también tragedia la de una sociedad pueblerina acostumbrada a vivir en paz; y el asesino y su desecha familia son también trágicos. Todo mal.

Sin embargo, llama la atención de este menda texto servidor de usted, el machacón señalamiento de nuestra prensa acerca de la venta libre de armas de fuego en los EUA, a la que parecen achacar las masacres que ocurren en ese país y el nuestro, dado que son el principal proveedor de nuestra delincuencia organizada. Y se refuerza la información con un supuesto clamor nacional en los EUA para que se legisle en contra de la venta de armas, conjugado con el proceso judicial que nuestro gobierno inició contra once fabricantes de armas de fuego de los EUA.

Antes de continuar, declara este tecladista bajo protesta de decir verdad, que está absolutamente de acuerdo en proscribir la venta indiscriminada de armas de fuego, nadie necesita para su defensa personal o la de su familia, una ametralladora, una bazuca, un lanza granadas, tampoco un tanque ni un cañón; y tampoco parece sensato vender armamento a cualquiera sin casi ningún control.

Hay maneras racionales de lidiar con este asunto, por ejemplo en Japón para que le vendan una pistola, primero pasa por una rigurosa revisión de antecedentes delictivos; luego debe aprobar exámenes psicológicos y psiquiátricos; si hasta ahí va usted bien, sigue un curso de adiestramiento, un examen escrito y una prueba de puntería que si no es casi perfecta, ya se puede ir olvidando de tener una pistola en el cajón del buró. En Japón el año pasado en total (en todo el año), hubo 17 homicidios por arma de fuego. ¿Es por las restricciones que tienen para vender armas?… no necesariamente, no es indiscutible la relación causa-efecto entre la venta de armas y los incidentes delictivos. Mire usted:En México, la venta de armas está prácticamente prohibida, la ley permite tener una pistola y armas de cacería y deporte; hay que llenar solicitudes, probar que no se tienen antecedentes penales, esperar la aprobación de la Secretaría de la Defensa Nacional y acudir a la única tienda en todo el país que le vende armas (dentro del Campo Militar No. 1), así, con las limitaciones nuestras, reporta la ONU que el año 2020 tuvimos una tasa de 28.37 homicidios por cada cien mil habitantes.

Por el contrario, en los EUA, con su venta libertina de armas, la ONU reporta que el año pasado, tuvieron 6.28 homicidios por cada cien mil habitantes.O sea, nosotros con nuestra muy responsables leyes, tenemos 451% más homicidios que los irresponsables, licenciosos, irracionales, inhumanos yanquis. Sí cómo no.

Algo apesta y no a pólvora.Peor, mucho peor es enterarse que de acuerdo al informe del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, de marzo de este año, ocho ciudades de México encabezan lista de las 50 más violentas del mundo en 2021, aparte de otras diez dentro de ese ‘ranking’ del horror: 18 ciudades mexicanas entre las 50 más violentas del mundo. Somos penosamente el país del mundo con más ciudades violentas. Y otra vez, aunque caiga gordo, en esa clasificación, los EUA aparece con siete ciudades, que no es poco, pero es menos de la mitad que México.

Según el razonamiento de nuestros funcionarios que atribuyen la principal responsabilidad de la violencia homicida a la libre venta de armas, los EUA debería estar peor que nosotros y la realidad contradice los argumentos de los que de echar culpas a otros han hecho una práctica de gobierno. México es el epicentro mundial de la violencia homicida urbana desde hace tres años… desde hace tres años… o sea… pues sí, números son números.Por supuesto suena lógico que lo mejor sería que nadie tuviera armas de fuego. Sí. Igual que sería muy bonito que no fuera necesario poner chapa y candado a la puerta de la casa. Pero siempre habrá malandrines con armas y siempre habrá ladrones.

La respuesta tampoco es que todos andemos con pistola al cinto, claro que no, pero con la lógica prohibicionista de proscribir la venta de armas, entonces por coherencia, deberían prohibir la venta y tenencia de cuchillos, porque también hay quien mata a puñaladas y los mecates, porque si se mete a revisar los informes oficiales, también hay ahorcados. ¿De veras hay que prohibir?… si tanto les gusta que lo hagan, pero a ese paso van a tener que prohibir tener manos, porque viera usted, también hay muertos a golpes. No, no es así.

Y del reclamo de nuestro gobierno, por la entrada de armas ilegales a México, es un argumento de pena ajena: nuestras fronteras son nuestra responsabilidad. Que compren en los EUA lo que quieran y que topen con pared al llegar a la línea divisoria. Eso era así antes, hace ya lustros, ahora nuestras fronteras son coladeras y tampoco veremos pronto que a la delincuencia organizada le congelen su dinero que circula a sus anchas en nuestra banca.

Así estamos, pero eso sí, reclamándole todo al vecino.Ni falta hace aclarar que el del teclado no tiene las respuestas, pero sabe que hay quienes sí, verdaderos profesionales, sí, aquí, en México, ¡claro!, y también sabe que las cosas se podrían empezar a corregir a condición de que la seguridad pública la manejen ellos porque estamos como el que lleva a su enfermito con el cacique porque es el que manda en el pueblo y no, los enfermos al médico y la seguridad a los policías. Unos al discurso, otros a dar resultados.

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