LA FERIA/Sr. López
El mocoso primo Óscar con berrinches y chantajes, trajo siempre marcando el paso a tía Telma, su mamá. Pero ¡hay un Dios! Terminó el tercero de Primaria y la Comandante Suprema del cuartel en que fue domesticado este menda (mamá le decían otros niños a las suyas), consiguió que la tía se lo “prestara” los dos meses de vacaciones que antes se acostumbraban a fin de año. Regresó otro a casa de la tía y la Jefa de Disciplina del Campo de Adiestramiento en que fue criado su texto servidor, al entregárselo, dijo a la tía: -Se va a portar muy bien, Telma, ni te preocupes, ya sabe que si no, me lo vuelves a mandar –modelo de muchacho fue el Óscar. Doña Yolita no fallaba.
Los observadores del coprocultivo que es nuestra actual vida política se preguntan si manda doña Sheinbaum, si manda el que NO vive en Palenque, o si manda vaya usted a saber quién.
En eso del poder siempre y en todo lugar, inciden diversos grupos y personajes. En el México actual, las fuerzas armadas, los grandes capitales, los chacales de la política alineados o asociados con el crimen organizado (fuerza presente o tal vez creciente), y hasta el gobierno de los EEUU. Pero en los tiempos que corren parece imposible decir quién manda en el país.
Cuando una pregunta parece imposible de responder, a veces lo que sucede es que la pregunta está mal planteada y deba cambiarse. En este caso, es mucho más fácil decir quién no manda en el país. De esta manera -y si usted disculpa las molestias que esto le ocasiona-, respondamos con candor: no manda la señora de Palacio, nuestra Claudia Ortiz de Domínguez y López Obrador, no manda.
No ella si consideramos que en esta nuestra risueña patria lo habitual es que quien está al frente del Poder Ejecutivo, domina a todos los actores que participan en la vida pública y no se pone “domina” al desgaire sino con áspero rigor: dominar es sujetar, contener, reprimir, porque dominio es el poder o ascendiente que se ejerce sobre otra u otras personas (consulte su diccionario, a uno no le crea nada).
Nuestro peculiar presidencialismo fue así hasta la llegada de doña Sheinbaum Vicario de Macuspana. Para bien y no pocas veces para mal, el mero-mero de la patria, mandaba y era la primera y última palabra en todo lo que le daba la gana, incluyendo por tradición muy arraigada, al Poder Legislativo, casi siempre a las órdenes del Ejecutivo (y el “casi” es porque al menos del 2000 al 2018, no fue así). Bueno, ya no.
¿Entonces quién manda?, averígüelo Vargas, diría Chabelita la Católica, pero ella, no. Y suponer en materia tan grave sería pecado. Es un hecho ayer probado.
Efectivamente, ayer, la Cámara de Senadores aprobó la iniciativa de doña Claudia contra el nepotismo que ella quería fuera vigente a partir de las elecciones intermedias del 2027, a fin de prohibir que un familiar suceda a otro en el mismo cargo de elección popular federal, estatal o municipal, hasta pasados tres años, incluidos los legisladores federales y locales. Y sí se la aprobaron pero para el 2030, dejando que en el 27 se postulen y sucedan a sus parientes, algunos de los gargantones de la 4T, esto es, no solo de Morena, también sus rémoras del Verde y el PT.
Por lo pronto, respiran aliviados, entre otros, el senador Saúl Monreal, hermano del gobernador de Zacatecas, David Monreal; la esposa del actual gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo, senadora Ruth González Silva; y el papá de la supuesta gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado, el senador Félix Salgado Macedonio, quien va a buscar el cargo para gobernar 12 años seguidos porque su nena, es su ‘Juanita’ y solo hace lo que su papi le dice.
Cualquiera pensaría que no pasa nada por cómo se aprobó la iniciativa de la doña de México pero para pensar así, habría que olvidar que al anterior arrimado de Palacio, le aprobaban sus iniciativas sin moverles una coma, incluso cuando ya ni era Presidente, como fue con 11 reformas constitucionales, todas aprobadas ya en el gobierno (es un decir), de doña Sheinbaum, entre ellas, la desaparición de los órganos autónomos (y la prohibición de los ‘vapeadores’, porque el príncipe chamaco, de plano no entiende).
En cambio a doña Transformada Sheinbaum, la poncharon en ‘home’… ¿quería hacerse del control de las candidaturas y ser la dadora de toda gracia para ir tomando el poder?… ¿sí?… pues no.
Y peor porque fue el amiguísimo del señor que No vive en Palenque, el tal senador Adán Augusto López, el que se encargó de pintarle un violín a la señora Presidenta; por eso firmó él junto con el Verde la “reserva” para pasar la fecha del 2027 al 2030. Aquí manda quien manda y no es ella.
¿Le quedan dudas?… bueno, fíjese bien: un delincuente detenido a la mala por los EEUU le escribe una carta al Cónsul General de México de donde lo tienen encarcelado, pidiendo lo que a su derecho corresponde… y le responde la Presidenta de la república y no solo eso, la señora lleva al día siguiente al Fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, a dar cumplidas explicaciones a un criminal, desde el salón Tesorería de Palacio Nacional. ¡Habrase visto!… eso era asunto de ese Cónsul. Punto.
¿Sigue dudando?… a ver: ¿de cuándo acá la Titular del Poder Ejecutivo, Jefa de Gobierno, Jefa de Estado y Comandante Suprema de las Fuerzas Armadas, tiene que andar explicando con quién le tomaron una fotografía o muchas?… de veras, la señora todavía no asume lo que es… eso, si acaso, era asunto de alguno de sus paniaguados, como el Lázaro Cárdenas Batel que para eso se rentó de jefe de la Oficina de la Presidencia… ¿pero la Presidenta dando explicaciones?… y otra vez, peor, diciendo mentiras, porque… claro que conoce al abogado ese, no nos hagamos, y no es delito, señora, a ver si se entera.
Cosas de la vida, doña Sheinbaum puede tomar el poder, ¡sí, señor!, es cosa de que le pida al Trump que se ponga más majadero para que ella, para salvar a la patria, haga como que tiene que hacer unos huevos revueltos y rompa algunos. A grandes males…